Paraguay se encuentra ante una decisión estratégica de enorme importancia nacional.

Durante décadas, el país exportó energía limpia como materia prima, mientras importaba derivados del petróleo para mover su transporte, su logística y gran parte de su economía cotidiana.

Pero ese modelo ya no puede seguir siendo el camino del futuro.

El Plan de Política Energética Nacional 2040, con proyección al 2050, marca una dirección clara: Paraguay debe dejar de ser solo exportador de energía bruta y convertirse en consumidor inteligente de su propia energía limpia.

La movilidad eléctrica no es simplemente una cuestión ambiental. Es una cuestión de soberanía económica.

Cada vehículo eléctrico que circula en Paraguay representa menos dólares enviados al exterior para importar combustible, más uso de Itaipú y Yacyretá, y más independencia energética para el país.

Por eso preocupa que sectores vinculados al negocio del petróleo presionen para modificar los incentivos vigentes a la importación de vehículos eléctricos. Hoy esos incentivos permiten que la movilidad eléctrica empiece a crecer en Paraguay con menores costos iniciales.

El argumento de que los vehículos eléctricos deben pagar los mismos impuestos que los vehículos a combustión puede parecer recaudatorio, pero en el fondo encierra una contradicción estratégica: castigar el futuro para proteger el pasado.

Paraguay no necesita petróleo.

Paraguay tiene electricidad limpia.

Paraguay tiene Itaipú.

Paraguay tiene Yacyretá.

Paraguay tiene la llave de su propia casa.

La política pública debe mirar más allá de la recaudación inmediata. Debe mirar el ahorro nacional, la reducción de la dependencia externa, la modernización del transporte, la competitividad industrial y el bienestar ciudadano.

Gravar prematuramente los vehículos eléctricos sería frenar una industria que recién está naciendo y que puede convertirse en una de las palancas más importantes del desarrollo nacional.

El verdadero debate no es si el auto eléctrico debe pagar más o menos impuestos.

El verdadero debate es si Paraguay seguirá atado al petróleo importado o si finalmente usará su propia energía para construir el país que merece.

Más temprano que tarde, el Paraguay que queremos debe tomar una decisión: seguir financiando el pasado o encender el motor eléctrico del futuro.

Dr. Gerardo Meza C.
Autor | Visión País 2026–2033
Productor y Constructor, El Paraguay que queremos
www.elparaguayquequeremos.net