Por 50 años, Paraguay ha vivido una paradoja inaceptable: siendo uno de los mayores productores de energía limpia del mundo, hemos operado como si estuviéramos en la “Primera Revolución Industrial”. Mientras nuestras autoridades permitían que sigamos dependiendo del carbón, la leña y el combustible fósil, destruimos nuestra biodiversidad y regalamos nuestra energía. Eso tiene que terminar hoy.

1. La deuda pendiente: Línea 500kV

Es inaceptable que, tras medio siglo, Paraguay aún no tenga la capacidad de retirar el 100% de la energía que le corresponde en Itaipú. La falta de “cables gruesos” (infraestructura de transmisión) nos obligó a regalar nuestra energía al Brasil a “precio de banana”.

La terminación de la Línea 500kV (Iguazú-Valenzuela) —que hoy cuenta con un 60% de avance— es la obra que marcará un antes y un después. Completar el 40% restante no es solo una obra de ingeniería; es el pago de una deuda histórica con la ciudadanía. Este gobierno tiene la oportunidad (y la obligación) de cerrar este capítulo para que el Paraguay pueda finalmente industrializarse con su propia energía.

2. El crimen ecosistémico: Deforestar para quemar

Seguir utilizando leña, carbón y combustibles fósiles para mover nuestras máquinas no es “progreso”, es un suicidio.

  • Destrucción de nuestros ríos: Al deforestar masivamente, estamos secando los ramales del Río Paraná y el Río Paraguay. Estos caudales son la materia prima de nuestras binacionales Itaipú y Yacyretá. Si destruimos el bosque, destruimos el agua; y si no hay agua, no hay potencia hidroeléctrica.

  • Crímen de lesa humanidad: La pérdida de biodiversidad es un tejido vivo que, al romperse, nos expone a nuevas zoonosis y pandemias. La biodiversidad es la base de nuestra salud y bienestar económico; ignorar esto es condenar al país al colapso.

3. La hoja de ruta hacia 2026-2033

El Paraguay que queremos debe dar un salto cuántico:

  1. Soberanía absoluta: Exigir el retiro del 100% de nuestra potencia en Itaipú para potenciar la industria local.

  2. Transición energética: Eliminar el uso de combustibles fósiles, leña y carbón en nuestra matriz productiva.

  3. Protección de la Biodiversidad: Aplicar medidas drásticas para proteger nuestros ecosistemas, entendiendo que el agua es nuestro mayor activo financiero y de desarrollo.

Si nuestras autoridades no comprenden que nuestra energía y nuestros bosques son el motor de nuestra supervivencia, el destino está marcado. Es momento de dejar de ser un país que exporta materias primas de bajo valor para convertirnos en una potencia industrial sostenible. Tenemos la energía, tenemos la visión, solo nos falta la voluntad política para ejecutar este cambio.

¿Estamos listos para dejar atrás el pasado?

Dr. Gerardo Meza C. Constructor – El Paraguay que queremos                                                                                                     www.elparaguayquequeremos.com

“Descargá aquí el Documento Visión País 2026-2033 y conocé nuestro plan técnico”.